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Casos de accidentes ocurridos en minas de oro a cielo abierto

CASO DE MINA MARINDUQUE, FILIPINAS

MEDIO AMBIENTE:
La imagen de las minas apoyadas por Canadá se ve dañada

Por Pratap Chatterjee

VANCOUVER, 3 de abril de 1996 (IPS), transmitido por correo electrónico: La imagen de las minas apoyadas por Canadá que tienen operaciones en países en vías de desarrollo se ve dañada por dos desastres ambientales que ocurrieron en menos de un año.

"Canadá está empezando a tener una mala reputación en el Tercer Mundo por su destrucción ambiental", según dice Patricia Adams, quien trabaja en campañas para el grupo ambientalista ?Probe? con sede en Toronto.

Unas 1.500 personas de la isla de Marinduque, en las Filipinas, se encontraron atrapadas por unos días la semana pasada cuando 1,5 millones de toneladas de colas (desechos) de una mina de cobre escaparon de un embalse y se derramaron en un río local. La Philippines' Marcopper Mining Corporation, de la cual la compañía multinacional Placer Dome de Canadá es propietaria del 40 por ciento, es el operador de la mina.

Las colas de este embalse empezaron a "escapar como el agua de una bañera", según relató a IPS Hugh Legatt, un portavoz de Placer Dome en Vancouver. "Daña mucho nuestra imagen."

Hace seis años Probe denunció que las operaciones previas de Marcopper en Marinduque, una pequeña isla ubicada a unos 170 kilómetros al sur de Manila, provocaron un desastre ambiental para las comunidades locales pesqueras.

Marcopper había excavado la mitad de la montaña Tapian de 700 metros de altura en Santa Cruz, Marinduque para extraer el cobre y el oro. En un principio, la compañía descargó los desechos en el embalse San Antonio. Cuando en 1975 se descubrió el cobre debajo de este embalse, se vertieron los desechos en el mar.

Este sistema de descarga submarina redundó en el vertimiento de unas 145 millones de toneladas de colas o desechos mineros en la bahía Calancan, lo que mató a la vida marina en una área de casi 50 metros cuadrados del fondo marino, y amenazó la fuente principal de ingresos para unos 12.000 pescadores y sus familias.

Probe alega que la gente del local se quejaba de enfermedades de la piel, enfermedades respiratorias, náuseas, vómitos, mareos e incluso parálisis después de haber ingerido mariscos de la bahía.

El secretario para la comunidad de Botilao, Benjamin Alafante, informó a un periodista del Centro Filipino para el Periodismo Investigador que la captura de peces había disminuido de 20-30 kilogramos al día a apenas lo suficiente para alimentar a las familias.

Cuando Marcopper inauguró una nueva mina en 1992, las comunidades religiosas y pesqueras del local obligaron a la compañía a dejar de verter los desechos en el mar. Posteriormente, la compañía decidió descargar los desechos en el cráter resultante por las previas operaciones mineras, aunque las estimaciones en ese momento indicaron que se llenaría el cráter tan pronto como para 1997.

El informe de septiembre de 1990, realizado por Probe puso de manifiesto que la nueva mina, "podría agravar el desastre ecológico y el sufrimiento humano," y que "dado los antecedentes de Marcopper, hay serias dudas de que se establezca un embalse de colas adecuado."

Los funcionarios del gobierno filipino reaccionaron por advertir a los pobladores de no tomar el agua de los pozos del local. Helicópteros llevaron artículos de auxilio a los habitantes atrapados que en otro caso cruzarían el río para llegar al centro de la ciudad.

El vice presidente de Marcopper para recursos humanos y asuntos legales en Manila comunicó a IPS que podría tener que cerrar el molino de cobre por hasta un mes.

"Afortunadamente, las colas dejaron de escapar este fin de semana sin nuestra intervención. Pensamos que algo ha estorbado el túnel y ahora estamos bajando un tapón de cemento en el cráter para asegurar que se mantenga esta situación," dijo.

Gabor afirmó que la compañía estaba utilizando equipo de excavación para trasladar los desechos de la cuenca del río. La compañía además estaba construyendo un dique provisional en el río a 4 kilómetros más abajo para evitar que los desechos impactaran la agricultura local.