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Archivo 2000-2001
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Entrevista 

¿Vendrá la democracia participativa después del "combo"?

Por Laura Fuentes Belgrave

Quienes jugaron algún papel dentro de la lucha en contra del "Combo-ICE", quizás ahora miren hacia atrás y se pregunten si esto realmente sucedió en Costa Rica. Quizás se pregunten sobre el papel, que como ciudadanía deben plantearse en la actualidad. Y si es así, de qué formas pueden intervenir en la nueva visión del Estado nacional.

Estos fueron algunos de los puntos relevantes, tratados en entrevista con la antropóloga y Directora de las Escuelas de Antropología y Sociología de la Universidad de Costa Rica, Ana Arias.

¿Cómo definir el fenómeno social que surgió del "Combo-ICE"?

Primeramente, gran parte de la población tomó conciencia del significado de la democracia participativa, que no significa sólo delegar funciones. Al ponerse en peligro una institución que da la impresión de haberle costado mucho al país, la gente se dio cuenta de la necesidad de velar por ella.

En segundo lugar, la prepotencia de los gobernantes de turno, que se expresa en forma autoritaria y no dialógica, fue otro detonante, tal vez muy relacionado con la idiosincrasia nacional. También las personas estuvieron muy bien informadas sobre lo que se pretendía hacer, y sus referentes en otros contextos. Se sabía que sacar las instituciones autónomas del Estado centralizado, no ha dado buenos resultados en otros países. La gente asumió como propio algo que siempre lo fue, similar a lo que sucedió con la explotación de Bauxita en ALCOA.

Había un principio fundamental a defender: la democracia participativa.

De los sectores involucrados en la protesta  ¿cuál aportó más en términos de capacidad convocatoria?

Quienes más aportaron fueron las universidades, no desde una perspectiva protagonista, sino desde una donde los estudiantes se comenzaron a asumir como ciudadanos con sus respectivos derechos y obligaciones, las universidades se unieron a la lucha sindical y hubo un verdadero salto cualitativo.

Particularmente la Universidad de Costa Rica, logró formar un fuerte núcleo alrededor del cual se fueron agregando otros sectores. Los estudiantes en general, lograron interpretar el lenguaje de los tiempos, donde radicó la gran inteligencia del movimiento.

¿Qué impresión dejaron los otros sectores?

El sindicato del ICE reunió dos aspectos importantes: dio mucha información técnica y económica (en cuanto a costos reales), con gran claridad y sencillez, y además, no hubo ningún tipo de demagogia política. 

Las diócesis regionales fueron de gran ayuda porque en este país (lo queramos o no) la Iglesia convoca y su participación legitima el movimiento, la cúpula eclesiástica no iba a reaccionar, pero eso es relevante porque permite apreciar que es en las regiones donde está el cambio. Igualmente, la gente en sus barrios y comunidades discutía constantemente sobre el tema.

¿Qué sucedió en el caso de los estudiantes de secundaria involucrados en las protestas?

En cuanto a los estudiantes de secundaria hubo de todo un poco. Se aprovechó la efervescencia de la juventud, pero los estudiantes también tenían conciencia de que su futuro estaba en juego (era apenas el inicio de la privatización social), hubo algunos muchachos y muchachas dirigidos, y también efervescencia informada.

La información fue un factor muy importante, porque se filtraba por todas partes, era más abierta, y ofrecía mayores posibilidades de formarse un criterio propio, los estudiantes de secundaria no fueron utilizados.

Tal vez lo que demostraron no fue precisamente patriotismo, pero sí un claro compromiso con el país.

¿Qué ocurrió con la aparente alianza entre el Gobierno, el Partido Liberación Nacional (de "oposición") y la empresa privada?

Esa alianza dejó muy claro que no es posible atravesar el río sin haber llegado. Fue una estocada para la prepotencia política y le dio luz verde al diálogo, porque los gobiernos tienen la responsabilidad de informar lo que sucede, y los partidos de "oposición" de cumplir sus funciones, pero cuando los funcionarios llegan a altos puestos, la democracia deja de ser participativa para volverse eminentemente representativa.

Lo que pudo haber sido el estandarte de la privatización se convirtió en una llama incendiaria.

Para la empresa privada, era sencillamente otro escenario que se le abría, porque ella no dependía estrictamente de la aprobación del Combo, al tener otros muchos escenarios donde moverse. Probablemente decidieron salir bien librados en esa ocasión y esperar nuevas oportunidades. Los escenarios cambian, pero en Costa Rica la empresa privada tiene preeminencia en casi todos los campos.

¿Se problematizó el concepto de representatividad entre la ciudadanía?

¿Qué significa el ser representado? Yo llevo mis propios intereses a mi representante o éste toma las decisiones por mí. La gente está muy decepcionada, busca una especie de nuevo Pacto Social donde se sienta partícipe (con la obligación de estar informada y trabajar), pero tal vez no todas las personas lo quieran así.
Hay desilusión porque no existe una figura precisa sobre la Asamblea Legislativa, unos se sienten abandonados pero prefieren mantenerla, porque quizás algunos representantes lleguen a plantear los intereses de la ciudadanía, aunque esos intereses luego se trastoquen. Ahora, ser representante tampoco es fácil, hay que asumir un rol donde las personas pueden exigir hasta lo que no se puede cumplir.

En el país hay algo que está cambiando, no sólo lo ejemplifica la lucha por el ICE, no hay que perder de vista el alto grado de abstencionismo. Los partidos políticos y la sociedad civil tienen la labor de participar y ser menos complacientes, porque la no-acción es complaciente, es necesario asumir papeles, el fenómeno del "Combo" fue raíz y parte del cambio, fortaleció a exigir una cultura de la rendición de cuentas, una toma de conciencia consecuente con el cargo que se tiene. Es importante hacer un mayor esfuerzo en el campo de la educación no formal, porque el Estado no lo puede hacer todo, sin que eso signifique, que renuncie a salvaguardar la seguridad, la educación, la salud y la cultura.

¿Qué aprendió el movimiento social de este país?

El movimiento aprendió la necesidad básica de la organización, porque la improvisación deslegitima, hubo claridad y consenso sobre el objetivo de la lucha, hubo mucha efervescencia de información, pero lamentablemente, después de la Comisión Mixta se cortó.

Se valoró el papel que pueden tener las universidades, deben llamar a la reflexión, y buscar respuestas idóneas. Se entendió que los movimientos no se generan sólo en el Área Metropolitana (como se cree simbólicamente), sino en las regiones donde los problemas se enfrentan con mayor crudeza, por eso es que desde ahí se deben promover los cambios.

¿Y la prensa, tuvo alguna lección?

Hay prensa comprometida (la menos) y otra que solamente le interesa vender y por ende, sus contenidos fueron bastante pobres. Aquí no hubo un periodismo serio que realzara los valores del país. No hubo tal lección para la prensa, todos volvieron a sus escenarios.

¿Cambió la estrategia pública del Gobierno?

El Gobierno realizó cambios importantes en su forma de relacionarse con el pueblo, ahora trata de que ese contacto sea más cercano, (se ve más al presidente en hospitales y en partidos de fútbol). Se intenta un cambio en la gestión, con un "toque" de humanidad, porque por compleja que sea la relación, se supone que el Gobierno está ahí por las personas.

Tiene que encontrar su correlato en la práctica, que favorezca a sectores deprimidos, se trata de equidad y solidaridad, que no son palabras trasnochadas. Hay que darle oportunidad a la gente, pero no con cuotas, lamentablemente los partidos políticos no parecen haber internalizado ninguna de estas luchas, sus campañas dicen lo mismo de siempre sobre la gente: nada.

¿Tienen los movimientos sociales, o el sector social, capacidad para detener el proyecto neoliberal?

Es improbable que se pueda impedir el proyecto neoliberal, pero sí se puede amortiguar hacia los sectores desposeídos, ahora la sociedad civil pedirá hechos pragmáticos, porque ya la figura de quien promete está desfasada.

¿Es posible pensar en una Costa Rica común a los movimientos sociales?

La cultura de este país nos pone trampas continuamente, por ejemplo el conocido discurso de la democracia centenaria, que no es real. La situación cambia, el camino hay que modificarlo, se debe escuchar a todas las partes de la sociedad para que haya consenso.

Tampoco hay que buscar la negociación a ultranza, hay que encontrar la convergencia de principios y el bien común, las brechas se han ensanchado mucho, y la inmigración es un factor importante dentro de esta futura visión de nuestro país.

¿Cumplió la Comisión Mixta con lo que se esperaba de ella?

Si a veces se quiere que algo no funcione la mejor propuesta es una comisión. Al inicio hubo mucho entusiasmo, pero los costarricenses no tenemos muy desarrollada la cultura del seguimiento y la Comisión no fue lo esperado. Había muchas expectativas sobre ella y la conformaban representantes de grupos con imaginarios muy diversos e intereses distintos.

Si hubo un apaciguamiento social después del "Combo", ¿cómo aplicar en este "subibaja" social un modelo alternativo de desarrollo?

Los mecanismos de apaciguamiento los refuerza nuestra cultura. Lo que hay que promover es un cambio en las estructuras culturales del país, no podemos estar preparados para nada si no miramos hacia atrás y somos conscientes de toda la herencia cultural que tenemos, sino no se puede tener un desarrollo alternativo, sólo un discurso, si no hay práctica efectiva.

Puede haber un desarrollo alternativo con bases sólidas e históricas, a partir de nuestra idiosincrasia y nacionalidad. El cambio comienza en lo individual, el reto es poner esos pequeños cambios individuales en comunicación social. Falta algún elemento que convoque a la equidad, a la solidaridad y a la responsabilidad por cumplir. Un principio inclusivo que traspase las diferencias.

Es una forma de ser la que habría que excavar en el ser costarricense, no es un lugar ideal, pero implica renunciar a muchos intereses (de clase, género, edad, etnia), algo de esto se puede hacer en las universidades, pero no hay que olvidar que ellas son el reflejo de la sociedad.


SeMueve, Costa Rica, América Central